Nace, muere, no es para siempre.
Demasiado pulcro, para estar tan lejano del mundo, como una flor crece, crece, como nace, muere, no es para siempre, pero mientras dura, es bello como una rosa, joven, rojo y suave como un pétalo, pero el tiempo, va haciendo áspera y oscura a la rosa, quitándola color, dejándola desnuda, sin vida. Era lo más bello, pero solo por unos días, y como toda rosa tiene sus espinas y cada una de ella con un tipo de veneno diferente, unas hacían mas daño que otras, pero no eran letales, solo hacía daño de diferentes formas, en diferentes sitios, iban penetrando poco a poco, asta que salía la incipiente gota de sangre, simple lagrimas del cuerpo, asta que no eran percibidas, porque ya estaban todas dentro, un dolor eterno, silencioso, constante...

